¿Por qué los Rallys?

Una pregunta sencilla de responder: porque me apasionan. Me resulta triste pensar que hay demasiada gente que todavía no sabe lo que es un rally o que ni tan siquiera han ido a ver uno. Más a menudo de lo que me gustaría, al decir que soy periodista deportiva y que mi trabajo está enfocado hacia este deporte, la respuesta es: “¿y eso?”. Parece increíble que voluntariamente te intereses por esto antes que otros todopoderosos como el fútbol. No quiero que se me malinterprete, me encanta el fútbol. Tengo la suerte de vivir en una ciudad donde se vive con fervor y donde el equipo local, el Real Sporting de Gijón, es capaz de mover montañas, sueños y mareas. Una mareona rojiblanca de la que formo parte con una fe ciega e inquebrantable. Sin embargo, un partido dura 90 minutos, es un deporte en el que innovar a la hora de crear artículos y reportajes es cada vez más complicado y tiene una mediatización que ha convertido a una gran parte del periodismo deportivo en salsa rosa.

En Rallys hay todo un mundo por descubrir. Un deporte mágico que cualquiera que lo disfruta una vez se queda atrapado para siempre. De nuevo, he vuelto a tener la suerte de vivir en una comunidad donde los rallys se viven y mucho. Desde pequeña, con mi abuelo, con mi padre y con mi hermano he ido a ver citas del regional, rallysprint, subidas y el mítico Rally Príncipe (de aquella) de Asturias. Sentir los motores de los coches en la montaña, sentir la velocidad… Aunque he de confesar que no me enamoré a ciegas hasta que vi el primer vídeo de un tal Sébastien Loeb volando, literalmente, sobre la cabeza de cientos de espectadores en un rally como cualquier otro, el de Finlandia.

Desde entonces y hasta ahora, no he dejado de soñar (ni lo haré) con dedicarme profesionalmente a esto. Mientras tanto, voy dando pequeños pasos, trabajando duro y aprendiendo. Porque si algo tiene este deporte a parte de encanto y magia, es dificultad. Mecánica, historia, todo un sinfín de ‘cultura general’ de los rallys que voy aprediendo y estudiando día a día. ¿Por qué? Porque creo que este deporte es un tesoro infravalorado en España, porque creo que se hacen muchas cosas mal y que hay que mejorarlas. No trato de ser Colón descubriendo el nuevo mundo, solo quiero dejar mi granito de arena, aportar una pequeña parte a un deporte muy grande. Siempre me han enseñado que “tienes que ser el cambio que quieres ver en el mundo”, como versa la portada de este blog, y eso es lo que intento cada día.